Domingo 19 de noviembre de 2017

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“Todavía movía las ‘patitas’: vecino

XALAPA, VER.-: En lo que fuera el hogar de Ricardo, ahora solo quedan pedazos de madera, láminas desclavadas y la ropa de él, de su hijo y su esposa, que aun cuelga del tendedero, en la parte trasera / CÓDIGOVERACRUZ.COM
Ya no pudimos rescatarlo. ¡Estaba vivo!”, hablan conocidos del muerto en Xalapa

GABRIELA RASGADO/CODIGOVERACRUZ.COM
XALAPA, VER.- / 2017-09-10

“Todavía movía las ‘patitas’, pero ya no pudimos rescatarlo. ¡Estaba vivo!”, recuerda con cierta desesperanza don Sebastián Reyes, vecino de Ricardo Hernández Monterde, el joven de 20 años que muriera la madrugada de este sábado sepultado por un alud de arena en la colonia Ampliación Luis Donaldo Colosio, una de las zonas más marginadas de Xalapa.

A unos metros de donde Ricardo murió, también perdía la vida Baldomero Ponce Méndez de 56; Baldomero vivía solo. Y así murió.

Don Sebastián observa desde lo alto de un cerro, donde vive, la zona del deslave. Acaso dos metros separan a su casa del precipicio, ahí donde se miran las láminas y maderas de lo que fuera la casa donde Ricardo vivía con su esposa y su pequeño de seis meses, acompañado de su suegra.

“Escuché el estruendo y me levanté, salí pero no había luz. De pronto vi unas luces moviéndose alrededor. Unos vecinos subieron a decirme que los ayudara a sacar a la familia que había quedado enterrada”.

Desde lo alto del cerro en el que vive, se observan los restos de otra casa que también colapsó, con la diferencia que ahí sí pudieron salvar a toda la familia.

El cerro se desgajó en más de cinco metros. Toneladas de arena cayeron sobre la humanidad de Ricardo, su esposa Estela, su hijo Yoshua y su suegra. Eran alrededor de las 3 de la mañana.

Días continuos de lluvia reblandecieron la tierra en la que habitan más de 90 familias, todas invasoras, que deben andar por caminos lodosos en los que más de uno ha resbalado. Ahí en la ampliación Luis Donaldo Colosio nadie paga un solo peso por los terrenos.

Basta con tener amistades. Si su amigo le dice que sufre porque quiere al no tener vivienda propia y un terreno, es hora de ir a la colonia que lleva el nombre de aquel frustrado aspirante a la presidencia de la república, asentarse y construir con ladrillos o simplemente con láminas y pedazos de madera.

De ese material era la casa de Ricardo, el joven al que los vecinos veían pasar para ir a trabajar pero del que no recuerdan siquiera su apellido, pues no eran cercanos.

“Me pidieron que ayudara pues aquí vive conmigo el esposo de mi hija, todos somos una familia y nos apoyamos en todo”, recuerda el hombre seguidor del mismo partido de ese personaje del que la colonia tomó su nombre. “Enrique Peña Nieto” es la leyenda de la playera roja deslavada que porta.

“Corrimos y sacamos primero al bebé que estaba traumatizado, nos dimos cuenta que miraba pero no parpadeaba; luego sacamos a su mamá, que estaba golpeada. Después a la mamá de la muchacha, la abuela del niño. Él movía sus patitas pero ya no pudimos sacarlo, porque estaba cubierto de arena desde aquí hasta la cabeza”, dice mientras señala de sus rodillas para arriba.

Al preguntarle por el miedo, don Sebastián acepta que teme morir como su joven vecino. Se le cuestiona entonces porqué vive en ese sitio y responde que es por necesidad, pues al ser jardinero, campesino o ayudante de albañil, el trabajo que le caiga primero, no le da para pagar una renta.

Dice que ahí llegó, “aplanó” y levantó su casa. Metros abajo podía ver con claridad la casa de sus vecinos sepultados. Desde ahí, de hecho, se puede ver la casa de prácticamente todo el vecindario.

En lo que fuera el hogar de Ricardo, ahora solo quedan pedazos de madera, láminas desclavadas y la ropa de él, de su hijo y su esposa, que aun cuelga del tendedero, en la parte trasera. Un pequeño pantalón de su bebé, mojado por las lluvias que no han cesado es parte de lo poco que se salvó de ser sepultado.

Una cinta amarilla previene a los curiosos para que no ingresen a la zona de riesgo, donde el cerro se sigue fracturando. La leyenda “wet paint” en la cinta, lo que más tiene de cierto es lo de húmedo, mojado, tan mojado que mata.

En la parte trasera, donde quedó tendida la ropa, está tirada una mochila. Es del Partido Verde Ecologista de México. Ahí aguarda, casi intacta. La frase “verde sí cumple”, se quedó completamente alejada de la realidad.

Ahí, en un lugar donde la marginación es la otra cara de Xalapa, ni siquiera el verde pudo cumplirle a Ricardo…

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